La popularidad que siempre ha ido unida a las comedias de Plauto es fácilmente comprensible: en ellas laten el espíritu de Roma, sus ideas, usos y costumbres, tratados con un lenguaje vivaz y una vena de humor. Tales rasgos confluyen en la Comedia de la olla, cuya figura central del avaro ha devenido arquetípica en la literatura universal, y en Anfitrión, la única pieza de asunto mitológico escrita por el autor.






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