Aromas, canciones, sabores y pasos de baile adornan la desordenada cocina de la abuela de Juana. Como una hechicera, la abuela orquesta todos estos elementos cada domingo para preparar su especialidad: exquisitos raviolis. La receta es mágica pues, ahora que la abuela ya no está, Juana es quien prepara la pasta y mantiene viva a su querida abuela a través de los recuerdos.






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