Conan Doyle se inspiró en una leyenda sobre un perro feroz y espectral que asolaba los páramos de Dartmoor para componer El sabueso de los Baskerville, la más brillante de sus novelas. En ella, el autor británico fundió el género policial con los recursos de la novela gótica, alternó un diálogo rápido y vivaz con una cautivadora narración, y acabó sazonando la obra de una buena dosis de intriga y suspense.






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