Todas las noches, entre la hora de la cena y la de irse a la cama, la invisible ladrona de lágrimas se echa un saco plateado al hombro, se dirige a todas las casas donde oye a una niña o a un niño llorar, les roba las lágrimas y las mete en el saco. Pero ¿qué hace con todas las lágrimas que acumula en su invisible saco? ¿Y por qué aprecia, sobre todo, las lágrimas de los niños que lloran de tristeza?






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