La obra de Juan Ramón Jiménez ocupa un lugar central en la poesía del siglo xx. Tras sus inicios en un modernismo de tintes románticos, pronto se enseñorea de su lírica el más elaborado simbolismo, para dar paso en el Diario a una sorprendente experimentación formal y temática. A partir de ese momento, la búsqueda de un lenguaje con que expresar sus intuiciones corre pareja a una ansia de plenitud que desembocará en su “dios poético”






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