Desde hace ocho siglos, el Cantar de mio Cid ha cautivado a los lectores por su verosimilitud, su vigor narrativo y la soberbia recreación de la figura histórica de Rodrigo Díaz de Vivar, majestuosa tanto por su dimensión épica como por su sorprendente humanidad y mesura. La adaptación atiende fielmente a la trama del poema original.






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