Galdós refleja en esta novela las perturbaciones materiales y morales que trajo consigo la omnipotencia del dinero en la España de fines del siglo xix, así como la superficialidad de la clase media. La novela describe un Madrid inhóspito en el que muchos deben limosnear para sobrevivir y en el que la burguesía ha entrado en franca decadencia. En este gran mundo hostil, la criada Benina lleva el deber de la caridad hasta sus últimas consecuencias.






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